“Las observaciones y vivencias del solitario taciturno son al mismo tiempo más confusas y más intensas que los de la gente sociable; sus pensamientos son más graves, más extraños y nunca exentos de cierto halo de tristeza. Ciertas imágenes e impresiones de las que sería fácil desprenderse con una mirada, una sonrisa o un intercambio de opiniones le preocupan más de lo debido, adquieren profundidad e importancia en su silencio y devienen vivencia, aventura, sentimiento. La soledad engendra lo original, lo audaz e inquietantemente bello: el poema. Pero también engendra lo erróneo, desproporcionado, absurdo e ilícito”.

—La muerte en Venecia, Thomas Mann.

sábado, 25 de junio de 2016

La rafia

“cada reloj, cada opción, cada nuevo intento
de añadirse por fin a la gran grieta
se cristaliza,
y es como una misma puerta cerrándose
o una piedra hallando reposo en la arena
tras haberse deslizado verticalmente por el agua”
Álvaro Guijarro, Tránsito,  Pliegues del día,
Chiado editorial, 2011, página 59.


Hablar por ejemplo de la carcoma:
de los seres, de su carne,
la gruesa rafia de sus hebras,
                                 sus sinónimos.

Hablar por ejemplo de esa rafia,
                            lo que hacen
con sus bocas, sus estómagos,
               el entramado de sus fibras.


Cómo van dejando la cuchilla
                        en nuestras grietas.
Cómo van lanzando su saliva en nuestra 
                                  [lengua,
su hemoptisis.

Y lijar sus manos hasta el hueso,
                hasta que griten y sepan
que nunca volverán a estar limpias.


Rasgar su miedo y consolarles,
                                        decirles:
«No naciste asesino yo
tampoco,
y nunca nos acostumbraremos a estas murallas 
                                                     [de cuerpos.»

Que no hay por qué clavar alfileres en los ojos
                             mientras naces solo
vives
        solo
               mueres
                           solo.

Recordar no es necesario.

Así que vuelve a esconderte,
vuelve a callarte,
vuelve a volverte
           cada vez más antisocial
y entonces
conoce al menos diez personas
                 en cada día idéntico,


diez nuevas virutas de inmaculada rafia 
              arrastrando
nuevamente el mismo espectro.

Intenta respirar,
               oculta,
                  busca cambio entre unos dedos
que han dejado de creer, arañan
formas imposibles.


Y tú lo sabes,
sé que ves lo putrefacto, los gusanos
que un día simularon ser flores,
que los viste satisfechos
                                    revolcándose
en sus escombros,
en el último estertor de sus pupilas.

Hablar por ejemplo de estas redes,
                                       lo que hacen.
Aunque me hayan mutilado la lengua,
                            las palabras.


No necesito hablar
         porque tú conoces,
                   nosotros sabemos,
yo
     lo conozco.



Comprendemos
    que no querer ver,
                          ignorarlo,
                               no acercarse,
no hará que se extinga.

Cierra los ojos y observa:
                     está en lo que te rodea:
La maldición del yo y el nosotros.

Hablar por ejemplo de la rafia,
               entender de qué mentira,
                       qué aspereza nos compone

y aceptarlo.



5 de julio, 2014



sábado, 26 de marzo de 2016

Tiempo

Vladimir Kush.                                          


Puedes coger la lluvia
y comprimirla en un folio,
hacerme ver en qué cantidad,
a qué velocidad su caída.

Y yo sabré al leerte
sobre qué baldosa o hierba muere,
cómo se deshace el cielo
o se mezcla el viento
en sus tonos de gris.

Puedes hablar tanto
y tan bien de la lluvia
que mi piel se torne húmeda,
fría, y sienta
el olor inconfundible de la tierra.

Y aun así, escucha:
La lluvia nunca será tuya,
nunca podrás crearla.
Seguirá existiendo únicamente
ahí fuera: 
muda, inalcanzable, libre.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Mano sobre mano

Delante de los ojos,
mano sobre mano
para no derramar palabra alguna.

Si la realidad no cae del labio:
no existe.

Si no sedimenta en sílabas
y no cuelga
como racimos asimétricos
en cada oído: no existe.

Si se separa realidad y forma,
se adiestra al pensamiento
hasta moldearlo en una lámina

sin que quede en ella 
ni una mancha ni un blanco 
ni una curva de grafito:
no existe.

Si así se incrusta la palabra
y la palabra queda seca
en una llaga
y la llaga en la garganta.

Si se calcifica la voz,
se enquista,
rígida como un nexo
entre la columna y el estómago

y así convierto mi cuerpo
en casi idea,
casi transparencia o humo.

Si no vuelvo a verbalizarme,
ignoro la ventana cerrada
de vuestros oídos

y allí me quedo:
mano sobre mano,

¿Quién no existe,
dónde el yo?

sábado, 7 de febrero de 2015

Solo hablar

Fotografía: ‘Scarcity of Hygienic Drinking Water in Dhaka city’ from entrant Ismail Ferdous.

A Alberto Rivas y sus 'similitudes humanas'.
(Jueves, cinco de febrero de dos mil quince, jam session del Vergüenza Ajena).

En esta cucaracha panza arriba
que se niega a descomponerse,
en aquel lugar entre oscuro y ocre
donde nadie piensa en murallas caídas,
nadie sonríe a la cabeza de las moscas
y solo buscan el prado verde
y el sol intacto
y un silencio saliendo por los ojos,
yo habito.

Sigo siendo manzana que avanza
entre ingravidez y nada
al pie del árbol,
y aquí todas las manzanas se parecen,
pero por qué mienten,
por qué recoger el sidroso jugo
que les bañaba la lengua
y volverlo seco, casi piedra.
Que ya sé,
no soy más que otra sombra
resistiendo al viejo olmo,
otra sombra

que nunca quiso la inclemencia de las flores
ni la adherencia de su tallo.
Solo hablar,
hablar sin llevar este mordisco en las sienes
como un gusano por mi piel desnuda.
Tan solo el sencillo, fluido acto
de mover los labios,
atrapar el sonido entre los dientes,
nada más.

Y sin embargo,
en este insecto deprimido
nadie quiere ser de carne.
La sangre de un extraño me empapa los tobillos.
Y aquí todas las manzanas se parecen,
pero ninguna se comprende.




sábado, 17 de enero de 2015

Un café y una manzana

Limelight, 1983. Foto de Ken Schles, fiesta en Nueva York,1983

"Y todo lo que la memoria más quiere
una vez fue nuestra única esperanza de ser,
y todo lo que la esperanza adoró y perdió
ya se ha convertido en memoria.
(...)
no podemos ser lo que recordamos,
ni nos atrevemos a pensar en lo que somos."
—Versos 5,6,7,8,11 y 12 de Estrofas para ponerle música (una de ellas). 
Lord Byron, Domestic pieces, 1816.

El bocado de apariencia eterna
que llamaron juventud
aún guarda un boceto tuyo
en su memoria.
Y pregunto, ¿hasta cuándo?
¿Dirás tú, algún día,
hasta aquí fui joven?
¿Sentarás tu cuerpo
ya domado en una nana
y cederás, por fin, a descansar?
¿Escucharás tú, niña enmohecida,
la confesión de tus manos?

Dime si acabará, tal vez,
la debilidad en tus piernas,
el mareante espejo.
Si regresará la sangre
por tu cara y por tu vientre.
Si volverás a ser mujer
antes de atravesarte
las clavículas, las caderas,
aún pensando:
tampoco ahora es suficiente.

Te pregunto a ti, desfasada larva,
¿Cuántos pelos más han de caer,
piel secarse, para aniquilar la raíz,
la extrema meta de tu mente?
¿Hasta cuándo arrastrarás
la idea yerma de la culpa?
¿Alimentarás, quizás ,
el restringido campo,
tus barbechos,
sin excavar después
la tierra misma con tus dedos?

Dime cuándo mirarás
la erosión en tus nudillos
y gritarás hueso infértil,
si desecharás de tu centro
el fatigado ingenio de esconderte,
lo cambiarás por la derrota
de tus síntomas.
Tan solo dime,
¿qué esperas conseguir
de la insaciable ruta de tu carne,
tu lucha siempre insatisfecha?

Tú que te miraste a los ojos
y distinguiste: aquí no hay triunfo
salvo embrión enfermo,
¿en qué esforzado paso
te estancaste?

Pero qué inútil, niña errática,
preguntar por la estulticia de tu hambre,
qué inútil, en el fondo.
¿Cómo encerrar en una línea
lo que sigues viendo
y convencerte?




jueves, 15 de enero de 2015

Sumisión


Yo no permití a este día
mostrar su pálida mejilla sobre mi rostro,
no busqué el tacto frío de la tierra
como imán en mis talones.

Y sin embargo, sé,
donde nadie mira
también sigue habiendo mundo,
el carrete velado de nuestra memoria.

Yo no pedí incluirme
en el rumor absurdo de las calles,
pero sé, no es necesario
empujar al agua para que fluya.

Resisto, por ineptitud, cariátide,
nunca quise consentir al sol
abrir simétricos sus pétalos
sobre mis párpados.

Y sin embargo, sucedo.
Me mantengo esfinge, apenas
una reverberación sobre la piedra.
Y camino,

sin entender las horas,
sin abreviar la vida.
Tal vez existir solo sea
un disimulado acto de sumisión.


domingo, 11 de enero de 2015

Búsqueda



Alguien aprieta un poco más la brida.
Hay un anzuelo anudado hacia dentro.

Mira,
la brida deshilacha el esófago.

Hundo la caña hacia dentro,
sacudo y hundo el anzuelo, la caña,
el hombre con la cabeza hacia dentro.

Alguien cambiará este mar
por un cubo de agua sucia.

Tendré la libertad que quiera
si no me opongo a la razón del plástico.
Libertad es cubrir con brea
las ramas de mis bronquios.

Mira,
el cielo se hace borroso dentro del agua.

No quiero flotar como pez muerto,
No quiero pájaro volando
ante el perdigón de un hombre.

Solo quiero blanco, puro blanco,
y la ausencia de su óbice.

Y desde este lugar privilegiado
poder observarlo todo.


miércoles, 7 de enero de 2015

el último Ártico

"por un minuto de vida breve     
única de ojos abiertos                   
por un minuto de ver                   
en el cerebro flores pequeñas       
danzando como palabras en la     
boca de un mudo"                          
—Árbol de Diana, 5
Alejandra Pizarnik
Ver amanecer tres veces
desde el mismo tumor estático de mis pupilas.
Qué difícil mantener el cuerpo tibio
tendida sobre el Ártico.

No distinguir siquiera la vigilancia
circular del cuervo.

Qué respirar si el aire olvida,
si ya no hay ser, ente sintiente,
solo el húmedo envés de las vértebras,
la rigidez del músculo.

No alcanzo a ver al cuervo
que me devora las piernas.

Un pequeño diente es suficiente.
Una pestaña enterrada es suficiente.
Pero yo solo soy una mancha azul
tendida sobre el Ártico.

Al fondo de la luz apenas brilla
la insistencia de un graznido.



lunes, 15 de diciembre de 2014

Palabras muertas

 

Las palabras mueren cuando se dicen.
Madre, pobre madre,
procesión de muerte mientras nacían:
una progenie: un cadáver.
Pero, ¿qué fue de la madre, qué fue?
¿Quedó tal vez estriada su boca?
¿Le quedó quizás colgosa la mandíbula?

¿Quién piensa, a quién importa
si la madre aún llora aún revive, 
si intenta agarrar el dedo y ve
la tercera vuelta de cordón, 
la cabeza morada de sus fonemas?

¿A quién importa la madre que entendió
la muerte mientras decía:
"soy madre"?

Hay una cruz pendiendo sobre las letras.
¿Por qué no dejar el tiempo correr como
se dejan a veces los grifos abiertos?
Como el sopor del hambre
mantiene su insomnio en tus ojos
abiertos, muy abiertos
cuando pasan tres días y te deja
allí una madre, de rodillas al suelo,
velando el polvo que fueron huesos, que fue carne
que fueron sus grafías.

Madre, pobre madre, reza ahora,
tú que habitas las gargantas de todos los hombres.
Llora a veces,
presume a veces.
Todos los niños te nacen muertos.

We can build a tree-house in the pine trees
We can keep our secrets buried underneath
Why it's always crushed between your fingers
craving to the wild things are raved eyes?

martes, 2 de diciembre de 2014

Mundo rendido


Poetas que bañasteis vuestra frente en letras 
grandes y redondas hasta que os nacieron 
unos ojos, a los que os ha cegado la inútil 
visión de la desesperanza, yo os digo:

El aire hincha la ropa tendida:
Pareciera que aún quedase alguien
con alguien dentro.

Vosotros,
que no salisteis al mundo
para recoger el fruto mudo de la tierra,
os habéis rendido.

Vosotros,
que no explorasteis el campo
para encontrar los charcos llenos de edificios,
os habéis rendido.

Los que amasteis en molinos y entre líneas,
que atasteis altavoces
a los picos de los pájaros,
que partisteis nueces preguntándoos
qué escondían.

Vosotros,
que os abristeis la cabeza
y sentasteis una manzana,
que adorasteis ciegamente
la honestidad de la manzana,
que cuando mordisteis la manzana,
no recordasteis su nombre.

Ahora os veo lánguidos como la ropa tendida
y pareciera que fueseis un muerto
con un muerto dentro.

Y yo quisiera despegar los pétalos
a todas las margaritas,
coser en el vértice de vuestras manos
el sol naciente de su centro.

Yo quisiera dibujaros jirafas en los dedos:
y que las estiraseis el cuello siempre,
y que saciarais su hambre siempre.

Y que no
os rindieseis,
nunca.

miércoles, 30 de julio de 2014

Los soñadores profesionales



Perder un sueño solo es un drama
si se es monoimaginativo.

Si se es límitenano.
Si se es castrautomático.

Si solo se fue capaz de tener
Uno.

Nosotros, los soñadores profesionales,
olvidamos rápido 

Los sueños mortaja.
Los sueños pulguilla.

Las cucarachas 
de sueños.

No nos hundimos, demolemos.
Barremos 

la ruina del polvo,
creamos.

Y del muerto siempre nos nace
un injerto

Mejor.

"If you want something, don't ask for nothing!
If you want nothing, don't ask for something!"

viernes, 16 de mayo de 2014

Silencio

Imagen: The Haunted House —Buster Keaton

Ningún holocausto derrocará al silencio conmigo esta noche
Porque el silencio es circonio es cinabrio es cobre
el silencio es viuda negra es anaconda son leones
el silencio es gato dócil es piel mansa son es hombre.

Ningún holocausto vencerá por paz constante al silencio esta noche,
porque el silencio mata al segundo, el silencio es un muerto,
porque en silencio secundaria la muerte, y en la muerte el silencio: eterno,
porque eterna también la ofensiva y en la ofensa el silencio: etéreo.

Ningún holocausto nos mermará más rápido que el silencio.
Ningún holocausto nos destruirá más rápido que el silencio.
Por eso no acunaré ningún silencio conmigo esta noche.
Por eso no reventaré ningún silencio conmigo esta noche.

Por eso ningún holocausto me llegará hasta que no muera,
me deje ya de matar el…


(shhhhhhhhhhhhhhhhhhh…)

Unborn 8.0 Brown Pointer