IX
El silencio de las escamas
Por la senda meridional
que trenza la cola de sirena
algunos días de agosto
me quedé en cuclillas
leyendo las escamas
Por qué no habláis
Pregunté
Por qué aún escribís
litografías
relatos de sal
que no leerá nadie
En lo alto
se encendió la luz
incidiendo silenciosa
sobre su cara
Manchas irisadas
bañaron la laguna
Esta tarde hará viento
Entendí
De la orilla
saldrán volando mariposas
de alas blancas
que os arroparán rodando
encubriendo vuestros
poemas de agua
hasta desvanecerse
Me fui pensando
que tenían razón
hay demasiadas palabras
que no necesitan decirse
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