“Las observaciones y vivencias del solitario taciturno son al mismo tiempo más confusas y más intensas que los de la gente sociable; sus pensamientos son más graves, más extraños y nunca exentos de cierto halo de tristeza. Ciertas imágenes e impresiones de las que sería fácil desprenderse con una mirada, una sonrisa o un intercambio de opiniones le preocupan más de lo debido, adquieren profundidad e importancia en su silencio y devienen vivencia, aventura, sentimiento. La soledad engendra lo original, lo audaz e inquietantemente bello: el poema. Pero también engendra lo erróneo, desproporcionado, absurdo e ilícito”.

—La muerte en Venecia, Thomas Mann.

jueves, 10 de diciembre de 2015

Mano sobre mano

Delante de los ojos,
mano sobre mano
para no derramar palabra alguna.

Si la realidad no cae del labio:
no existe.

Si no sedimenta en sílabas
y no cuelga
como racimos asimétricos
en cada oído: no existe.

Si se separa realidad y forma,
se adiestra al pensamiento
hasta moldearlo en una lámina

sin que quede en ella 
ni una mancha ni un blanco 
ni una curva de grafito:
no existe.

Si así se incrusta la palabra
y la palabra queda seca
en una llaga
y la llaga en la garganta.

Si se calcifica la voz,
se enquista,
rígida como un nexo
entre la columna y el estómago

y así convierto mi cuerpo
en casi idea,
casi transparencia o humo.

Si no vuelvo a verbalizarme,
ignoro la ventana cerrada
de vuestros oídos

y allí me quedo:
mano sobre mano,

¿Quién no existe,
dónde el yo?

miércoles, 2 de diciembre de 2015

Lotus

Creedme, lo sé.
Entiendo vuestro miedo por ser raíz
o hierba única,
ser apenas fosforescencia inocua
brillando abandonada en mitad
de un páramo,

pero seguís adorando esta sociedad
envuelta
como papel de plata encerrado
en un puño,
y así la vida, vuestra insistencia
por las piedras,
de tanto roer la miseria hacia el hueso.

Y entiendo vuestro miedo
pero no os pertenezco,
porque aún prefiero ser apenas luz
lejana
latiendo abandonada en mitad
de un páramo,

porque prefiero el exilio y la vida
en la reverberación de una hoja

y exprimir la savia:

mi papel de plata con la aspereza
hacia fuera.

Y ser algo más que esta palabra
cansada ya de ser tan muda.




Unborn 8.0 Brown Pointer