I
La puesta de sol
Quemando mis retinas cada atardecer
Manchas moradas flotan en el aire
La Tierra tiene muchos soles
que hacen olvidar
la posición de la luna
Los pájaros vuelan tranquilos
hacia el oeste del Gran Nido
Cuando está casi acostado
puedes mirarle de frente
Las nubes también le miran
Cada vez más minúsculo
solo una rayita
y al final el fondo de un cuadro
Entonces me levanto
y me marcho sola a casa
escuchando mis pisadas
II
Las salinas
Esencia de hadas
salpicando el fondo
El hechizo no se abre
si no reflecta el sol
De sal las halobacterias
que bucean
y salinas sus microalgas
Sus pigmentos carotenoides
vuelven las aguas rojizas
y sirven de alimento para la artemia
Las microalgas alimentan la artemia
La artemia alimenta a los flamencos
y a las gaviotas picofinas
La naturaleza nos alimenta el alma
En las orillas
las piedras juegan a la nieve
cubiertas de rosas blancas
con geometría perfecta
Sus pétalos nunca caerán
ni aullarán de frío
Serán de sal hasta el invierno
y luego empezarán a disolverse
Cuando al nuevo año la sal florezca
Serán de luz sus estructuras
Y harán ramos de sed para plantarlos
En el fondo de mi boca seca
III
La playa, el puerto,
mar en calma
Teme cuando se acerca el buen tiempo
pero en los meses más duros
echa de menos
la algarabía de sus lejanías
Las risas amortiguadas
de los veleros y pequeños barcos
Acostumbrada a la escisión
del trazo de los navíos
se afana en sanar rápida
la cicatriz de la popa
en decorar de vida
la parte sumergida que le prestan
En vaivén mientras reposan
Los acuna
hasta que puedan volver a andar
Juega a dibujarse peces
de dedos plateados
Juega a dibujarse círculos
en peonzas de arena
Grandes medusas
le hacen cosquillas
con la pomposa exhibición
de sus tentáculos
Y a veces se tiende a hacer el muerto
observando la austeridad del cielo
Azul se mira en el espejo
En la noche teje alfombras
para enredar los pies diminutos de los niños
Fabrica pequeñas combas
que acabarán
de hierba frondosa en sus castillos
Y cuando las casas de los ermitaños cierran
sacude tímidamente las conchas con sus olas
para decirme adiós
IV
Lunas
El ecosistema se nutre
de sus rituales
Los rituales del cosmos
Cada noche rinden culto
a las gracias de Lantía
engalanando en púrpura
los diques corvos de su bóveda
No se entregan por rutina
sino por adoración sagrada
A la protección del círculo
fieles grillos entonan sus devotas oraciones
Mosquitos danzan por la sangre
La vida foránea subyace
hasta el fin de los invasores
Me han aceptado
como una más de la manada
puedo orar en silencio
ungiendo la santidad del agua
Unto mis manos con sal
y revelo las estrellas
en su bondadosa frente
Mañana se ocultarán
y de nuevo nadie sabrá nada
V
Gatos a mediodía
Fotografía de Noemi Sánchez Chamizo
Reunidos sobre las grandes rocas
hipnotizan el cristal líquido
que las salpica
Han nacido con el don de la observación
y de sentir la piel del horizonte
como propia
Podrían ser fugaz y pluma
Agitar el viento grácilmente
en sus pisadas
Pero aguardan
sobre ovillos de salitre
conservando en jade
el denso agua
Quien es paciente logra
vencer el vértigo
de no poseer nunca
el mar inmenso
Quien se mantiene estoico
descifra las reliquias
de la abisal llanura
Desde sus ancestros
jóvenes y ancianos los protegen
porque saben
que son la llave a la sabiduría
Y aunque aún liberan sus garras
y afilan el vientre de los riscos
Aceptan con gratitud y humildad
la ofrenda seca de sus súbditos
deslizando ligeramente
una genuflexión en los ojos
Luego serenamente
se vuelven para escuchar
el lenguaje oculto
de los corales
Quizás si sin pretensión me siento
y aguardo en silencio
el sosiego de respirar junto a ellos
yo también logre entender
el canto de las algas
VI
Retorno de las gaviotas al anochecer
Sabe a colores que caen
a cielo que se degrada
Cuando arquean sus alas
y dirigen su sonar
hacia el Gran Faro de Lantía
entonan canciones de marinero
para que ella también conozca
todo aquello que sucede
cuando aún no puede ver
Regresan a casa sin melancolía
Como Gran Faro
no tienen conciencia
del paso del tiempo
Se dedican felices a sus trabajos
e imitan sus tareas de flexura
Flotan sin esfuerzo
y todo encaja
Todo fluye
Yo también quisiera
volar tranquila
hacia el eterno inicio
Pero me llora siempre
el pecho
fracturándome las alas
cuando se alejan
y se vuelven puntos camuflados
entre cristal tintado
y sus canciones
ya no son más que un silbido
que saben a fin de último día
VII
En la orilla
Como yo no tenía lenguas
marinas
con las que tallar su historia
hacía uso de la punta de los
dedos
para trazar semicírculos
enredados por el ombligo
y presentarle así
a las palmeras
Con la brisa
se elevaban remolinos
de arena seca
que aportaban
un tronco a las raíces
Como ella no podía caminar
dejaba que subiera
a mis talones
y peinara su melena
simulando
ser estela en vertical
El sol serpenteaba
los pasos del agua
dejando culebrillas fulgentes
en la superficie
Y ella guardaba a sus hijos
en el marsupio
albergando
farolillos de nácar
que se proyectaban
del nadir al cénit
para aliviarles del miedo
Es amiga de los objetos
que brillan
Del reflejo de las colchonetas
que distraen a los correlimos
de la pesca
Cuando yo me vaya
y progresivamente huya
la piel canela
Las olas seguirán grabadas
en arena bajo la orilla
Antes le dije
No necesitamos conocer
el mismo idioma
yo también sé de la travesía
de la transparencia
Le dije comprendo
los laboriosos jeroglíficos
que subyacen
Y aún negadas de presencia
podremos llevarnos más allá
de lo que el ojo puede ver
Escribe pronto
Dos soledades no necesitan
un lenguaje
para comunicarse
Nota y agradecimiento
Aún queda marea
que no quiere ser escrita
Y todavía
no me presta las palabras
Esperaré
Quizás en pleamar
se ice Quebec
A son de mar
a son de vida arribará
y en susurro
voz de sal
sal de letras
y allá dónde mire
el mar
Gracias
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