“Las observaciones y vivencias del solitario taciturno son al mismo tiempo más confusas y más intensas que los de la gente sociable; sus pensamientos son más graves, más extraños y nunca exentos de cierto halo de tristeza. Ciertas imágenes e impresiones de las que sería fácil desprenderse con una mirada, una sonrisa o un intercambio de opiniones le preocupan más de lo debido, adquieren profundidad e importancia en su silencio y devienen vivencia, aventura, sentimiento. La soledad engendra lo original, lo audaz e inquietantemente bello: el poema. Pero también engendra lo erróneo, desproporcionado, absurdo e ilícito”.

—La muerte en Venecia, Thomas Mann.

lunes, 3 de marzo de 2025

La redención refractaria



Para quien en desbandada 
ha escuchado
las cacofonías de su existencia,
para quien la vida es tan silencio 
que tropieza,

para quien alguna vez concluyó
que es más fácil quedarse tumbado
como los ojos secos en la pescadería
y yacer pusilánime bajo el infinito.

Para aquel que aún así 
sigue abriendo la boca al fraude 
para el desayuno
porque palpa que es más fácil
dejarse devorar por lo oscuro.

Para aquel 
que alguna vez sintiera
que no podemos escapar
de la lluvia de los relojes,
que los calendarios solo avanzan
regando huracanes sobre nosotros,

para los que solo tenemos permitido
decidir la respuesta a la escena
sin detener las gotas que diluvian
sobre nuestras manos,

a quienes nos han enseñado a pensar
que la redención está solamente
en el cielo azul, claro, brillante,
porque el barro no es más 
que un inconveniente en las aceras mojadas,
porque está mal la tentativa suicida del agua
que encapota la atmósfera.

Quienes al crujirle los huesos han notado
que en este escenario incontrolable
quieren hacernos perder el equilibrio.
Y aún así no han querido
nadar hacia el vientre o abultarlo.

Para los que nos hemos detenido
justo a esa altura 
en la que el amanecer ciega 
forzosamente el camino,
pero hemos continuado
queriendo ver las palabras 
pasar sigilosas por nuestra ventana.

Para nosotros,  
incluso si estamos confundidos,
incluso si aún no sabemos 
qué piezas contiene
nuestro telar de células,
quisiera dejar este andamio.

Para que sigamos resistiéndonos
a la invasión caníbal,
para que sigamos intentando 
mantenernos refractarios 
aunque nos revuelvan el decorado,
para que sigamos eligiendo 
no derramar el fuego.




*Refractaria: Que resiste la acción del fuego sin alterarse.













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