Quiero creer
que fueron antes las hormigas.Y qué nostalgia aquel terreno.
Yo entonaba canciones
corriendo en chanclas
corriendo en chanclas
hacia la hierba
y quiero creer
que llegaron antes las hormigas
y nadie quiso molestarlas.
Así posaré esta última lágrima
en la rutina
sin pedir que el agua
gire o se rompa
al intentar cambiar la dirección vidriosa
de un camino
que sigue acuoso a bajo cero.
Seré animal, aprenderé
a comer la paja,
a cebar pavos reales con cuchara.
Su ancianidad prematura.
Y seré cachorro
como el felino
que perdió los dientes
y ya no recuerda el alimento.
Porque esos tiempos de niñez
que parecieron volver
sonríen como uvas secas
sobre las fotos.
El niño que no halló hogar
y se hizo alcoba de mi vientre,
no lo aborto.
Podré esconder bajo la ropa
su frustración de tener nombre,
su condición de no nacido.
Pues cuánta pena aquellos vivos
que nunca hicieron de sí mismos,
qué tarados sus ropajes.
Y qué vértigo el hormigueo
en los finales de la tierra,
porque un día cesan las preguntas
y ya no se necesitan.
Yo entonaba canciones
mientras corría hacia la hierba.
mientras corría hacia la hierba.
Y esta será mi última lágrima
acostumbrada
a la infinita rutina
de la ausencia.
de la ausencia.